
La aplastante victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt, con casi el 44% de los votos, muestra que el partido ha logrado monopolizar diversas formas de protesta social, convirtiéndose en el principal receptáculo del malestar económico, el temor a la pérdida de estatus y la desconfianza hacia las instituciones, más allá de una simple adhesión ideológica.
AI-generated summary
La Alternativa para Alemania (AfD) ha estado ganando terreno en elecciones regionales y nacionales, desafiando el consenso político establecido en Alemania tras décadas de estabilidad democrática postreunificación.
La aplastante victoria de Alternativa para Alemania (AfD), liderada por Ulrich Siegmund en Sajonia-Anhalt, obliga a abandonar algunas de las explicaciones simples con las que la política alemana ha interpretado hasta ahora el ascenso de la extrema derecha. Con casi el 44% de los votos, resulta difícil seguir hablando de voto protesta o antiinmigración. Pero sería igualmente simplista interpretar el resultado como una adhesión de casi la mitad del electorado al programa de la AfD. La clave está en entender qué tipo de protesta ha conseguido monopolizar el partido de Alice Weidel.
El dato quizá más revelador es que el 59% de los encuestados interpretó la elección regional como un Denkzettel, una nota de reflexión dirigida al Gobierno federal, y, entre los votantes del AfD, esta cifra ascendió al 89%. Sajonia-Anhalt elegía este domingo su Parlamento, pero una buena parte de sus ciudadanos estaba votando contra Berlín.
Esto ayuda a explicar una paradoja fundamental. La AfD se ha convertido en el principal receptáculo de malestares muy diversos: la inseguridad económica, el temor a la pérdida de estatus, la ansiedad ante la transformación industrial y la competencia china, el rechazo a la inmigración o la desconfianza hacia las instituciones. El problema de sus adversarios no es solo que la extrema derecha haya crecido. Es que ha conseguido convertirse en el lenguaje político a través del cual sectores muy amplios de la sociedad expresan su descontento.
Los datos sociológicos son especialmente incómodos para la izquierda. La AfD ha logrado un apoyo extraordinario entre los trabajadores. No significa necesariamente que estos compartan íntegramente su programa económico. Significa algo más significativo: que una fuerza situada en la derecha radical ha conseguido ocupar el espacio de representación del malestar social que históricamente pertenecía a la izquierda.
Muchos piensan que quizás no sea malo que la AfD tenga que gobernar porque así tendrá que enfrentarse a los problemas de la ciudadanía, fracasará y se desinflará. Pero la experiencia de otros países indica que la llegada al poder no implica necesariamente el final del populismo. Gobernar no obliga a abandonar la condición de insurgente.
Ahí reside quizá la mayor fortaleza de la AfD. Si el cordón sanitario le impide de nuevo gobernar, podrá denunciar que las élites ignoran la voluntad popular. Si llega al poder y fracasa, siempre podrá señalar hacia arriba: Berlín, Bruselas, los tribunales, la burocracia o las élites económicas y mediáticas. Los límites institucionales que condicionan inevitablemente a cualquier gobierno pueden convertirse así en nuevos agravios y en combustible para la misma narrativa antisistema. Ahí está Trump.
La AfD es consciente de algo que sus adversarios todavía parecen resistirse a aceptar: el populismo contemporáneo no desaparece necesariamente cuando deja de protestar desde fuera. Puede gobernar y seguir protestando. Puede presentarse simultáneamente como parte del sistema y víctima de él. Es síntoma más que causa.
Por eso el desafío que plantea Sajonia-Anhalt va más allá de la pregunta sobre cómo mantener a la AfD fuera del poder. La cuestión es cómo responder a una fuerza política que ha conseguido transformar el descontento social en identidad política y que puede convertir tanto la exclusión como el fracaso en argumentos a su favor.
AI outlook — possibilities, not facts
La AfD seguirá ganando influencia en elecciones regionales y nacionales siempre que persista el descontento social no atendido por los partidos tradicionales.
Likely · Within months
Los partidos tradicionales aumentarán sus esfuerzos por abordar las preocupaciones económicas y de estatus de los trabajadores para recuperar terreno perdido ante la AfD.
Possible · Within weeks

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