Medio centenar de fortificaciones en Gaza: así toma Israel el control de la Franja
Un análisis de EL PAÍS con inteligencia artificial revela cómo el ejército israelí ha consolidado puestos de control y una 'línea amarilla' que restringe el movimiento en la Franja tras el alto el fuego de 2025.
Quick Look
- Una investigación de EL PAÍS identifica 50 puestos militares israelíes en Gaza mediante IA y satélites.
- Estas estructuras, junto a una 'línea amarilla' móvil, consolidan el control territorial y restringen el acceso de civiles en la Franja.
AI-generated summary
Why It Matters
Tras los atentados de octubre de 2023, Israel invadió Gaza. Un alto el fuego en octubre de 2025 estableció líneas de control que han sido expandidas mediante nuevas fortificaciones.
Alrededor de las enormes fortificaciones que Israel ha levantado en Gaza no queda nada. Algunas de ellas se remontan a 2023, tras los atentados de Hamás aquel 7 de octubre y la posterior invasión de la Franja por parte de Israel. Pero la construcción de nuevos puestos se ha acelerado a partir del alto el fuego del 10 de octubre de 2025: al menos 15 de ellos aparecen por primera vez en imágenes de satélite en diciembre del año pasado. “Estos puestos sirven como bases a través de las cuales Israel mantiene y ejerce control territorial sobre Gaza”, asegura Sarah Sanbar, investigadora de la ONG Human Rights Watch (HRW).
Para encontrar los 50 puestos, EL PAÍS ha creado una herramienta con inteligencia artificial que rastrea el territorio de la Franja sobre imágenes satelitales de alta resolución publicadas por la firma satelital Planet Labs. Y detecta, por la presencia de tiendas de campaña o tanques, si siguen activos o han sido abandonados. En los siguientes ejemplos es evidente la destrucción alrededor de donde se construirán los puestos, cuyas ubicaciones han sido contrastadas con los datos publicados por Forensic Architecture, un centro de investigación y defensa de derechos humanos de la Universidad de Londres.
Muchos de los puestos construidos cerca de la frontera con Israel están ahora sin utilizar. Esa zona, al este de la línea amarilla establecida tras el alto el fuego en el que ambas partes acordaron cesar las acciones militares en Gaza, está ya bajo control israelí. “Las nuevas construcciones están avanzando hacia la línea amarilla”, explica Júlia Nueno, investigadora doctoral en Forensic Architecture.
Algunas de ellas, como se desprende de las imágenes satelitales, están ya a menos de 150 metros de la línea amarilla. “En principio, esa tenía que haber sido la primera fase para la retirada de las tropas de Israel de Gaza; pero lo que hemos visto es lo contrario: se ha expandido el control”, señala la investigadora.
Además de destruir edificios, campos de cultivo e infraestructuras para instalar puestos militares, Israel está retirando las ruinas de lo que destruye. Por un lado, es una estrategia militar, porque sirve para abrir una línea de vista hacia el territorio de Gaza, como explica Nueno.
Pero, sobre todo, es una manifestación paradigmática de la intención, declarada públicamente, de hacer de Gaza un sitio inhabitable. “Al limpiar, Israel ha borrado la evidencia física de su destrucción, así como cualquier cuerpo que pudiera estar sepultado bajo los escombros”, añade Sarah Sanbar, de Human Rights Watch. “Hay que tener en cuenta que los líderes israelíes siguen declarando abiertamente su intención de llevar a cabo una limpieza étnica en Gaza”, recuerda Sanbar. En esencia, el objetivo de Israel es “hacer la vida tan miserable que la gente simplemente quiera irse”, resume. En la Franja, unos 8.000 cuerpos de palestinos permanecen enterrados bajo las ruinas, aunque se desconoce la ubicación y la cifra exacta, de acuerdo con los datos que arroja Forensic Architecture.
Fortalezas de tierra ‘exprés’
¿Cómo son, exactamente, las fortificaciones? Hay muy pocas imágenes desde el suelo de estas estructuras. Pero, en septiembre de 2026, el Gobierno israelí publicó por error en su web un mapa satélite de 2025 en muy alta resolución de una gran parte de la zona controlada por las fuerzas armadas israelíes. Cuando se dieron cuenta lo difuminaron, pero algunos usuarios ya habían descargado y guardado rápidamente el mapa. Con una resolución de unos 15 centímetros por píxel, más de tres veces superior a la de las imágenes comerciales de Planet Labs utilizadas en esta investigación (unos 50 centímetros por píxel) y muy por encima de la de satélites de acceso libre como Sentinel-2 (10 metros por píxel), en el mapa aparecen 11 de estos puestos. Gracias a estas imágenes, EL PAÍS ha podido reconstruir uno de ellos en detalle.
Estas bases se sitúan aproximadamente a cada 1,8 kilómetros alrededor de toda la línea amarilla, tal y como señala Nueno. Están rodeadas de un muro de tierra de varios metros de altura, en cuyas esquinas hay construidas torres de control, unidas por un camino que las conecta. Tienen armamento, tanques y vehículos militares.
Bloques y líneas que cercan a los gazatíes
Para definir la línea amarilla, las fuerzas israelíes han emplazado una serie de bloques entre edificios, calles y campos de cultivo de Gaza. La mayoría ya ha sido destruida. Son unas piezas de hormigón de alrededor de un metro cuadrado y de color amarillo, dispuestas aproximadamente cada 200 metros.
El ejército de Israel ha calificado el área que delimita los bloques como “zona de combate peligrosa”. Para más incertidumbre de los gazatíes, los bloques amarillos son desplazados cada cierto tiempo por las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés). “La gente de Gaza cuenta, por ejemplo, que se despierta por la mañana… y al salir de sus casas ven que la línea —ese bloque de hormigón— se ha desplazado repentinamente”, señala Sanbar.
Si los civiles palestinos cruzan la línea amarilla, reciben disparos del ejército israelí. En los primeros seis meses del supuesto alto el fuego de octubre de 2025, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU verificó la muerte de 196 palestinos en ataques israelíes cerca de esa línea.
“Todavía estamos realizando algunas verificaciones para identificar con exactitud de dónde provienen los disparos”, señala Sanbar. Además de los disparos, los puestos son visibles para las personas que viven al otro lado de la línea amarilla: “Son una fuente de profundo miedo y ansiedad para las personas con las que hablamos”, añade la investigadora de HRW.
Tras el acuerdo de hace un año, las autoridades israelíes compartieron con organizaciones humanitarias el mapa de una “línea naranja” que se adentraba más en zonas pobladas y abarcaba 36 kilómetros cuadrados adicionales, un 10% de Gaza. La actual línea naranja comprende el 64,9% de la Franja, y abarca decenas de instalaciones humanitarias. Decenas de miles de civiles se han visto presionados para marcharse, según un informe de Naciones Unidas. “Netanyahu ha repetido públicamente que su intención es alcanzar el 70%” del territorio bajo su control, recuerda Sanbar, y añade que “hay 2,1 millones de personas atrapadas y sin ningún lugar seguro a donde ir”.
Para establecer esta línea se ha construido un muro de arena de 44 kilómetros que se extiende a lo largo de la línea naranja.
Hoy, casi toda la población de Gaza ha perdido su casa. Los datos más recientes de UNOSAT (el centro de satélites de la ONU) señalan que el 82% de las estructuras (edificios, naves, invernaderos…) de la Franja están afectadas, y una de cada tres de ellas está completamente destruida. Como consecuencia, muchos gazatíes viven en tiendas temporales, visibles en las imágenes satelitales. Quienes viven en edificios, lo hacen en viviendas dañadas e inseguras. En septiembre, un edificio colapsó, matando a 21 personas, 12 de ellas niños.
Casi un año después del anuncio del alto el fuego, las fuerzas israelíes siguen atacando infraestructuras, hospitales y civiles en el enclave palestino. El Ministerio de Sanidad de Gaza calcula que más de 1.400 personas han fallecido desde entonces, y más de 5.000 han resultado heridas por los ataques pese al acuerdo. Dentro de la Franja apenas quedan medicamentos y la entrada de ayuda humanitaria es muy reducida.
“Las inundaciones, las temperaturas extremas y el frío no harán más que agravar los riesgos sanitarios de una población a la que durante años se le ha negado el acceso a una atención médica adecuada y cuyo sistema de salud ha quedado totalmente destrozado”, denuncia Sanbar.
Metodología
Para localizar las fortificaciones militares israelíes en Gaza, hemos desarrollado un sistema de búsqueda visual basado en inteligencia artificial que nos ha permitido identificar estructuras similares entre cientos de imágenes de satélite. Después, hemos revisado y contrastado los resultados para distinguir las posiciones fortificadas de otras construcciones o movimientos de tierra.
En total, hemos analizado más de 600 imágenes de la Franja de Gaza, tomadas entre enero de 2023 y octubre de 2026, que suman más de 400 GB de información. La mayoría proceden de Planet Labs y tienen una resolución aproximada de medio metro por píxel. También hemos utilizado una imagen aérea del norte de Gaza, publicada en la plataforma GovMap del Gobierno de Israel, con una resolución aproximada de 15 centímetros por píxel.
La investigación se ha desarrollado en cinco fases, con sucesivas rondas de búsqueda y revisión: 1. Selección de ejemplos. 2. Búsqueda mediante inteligencia artificial. 3. Revisión y evolución temporal. 4. Comprobación de uso militar. 5. Recuento final. Tras descartar falsos positivos y agrupar las imágenes correspondientes a una misma ubicación, identificamos 50 posiciones fortificadas.
Open Questions
- ¿Cuál es el destino final de los cuerpos bajo los escombros?
- ¿Cómo afectará la expansión al 70% del territorio a la población civil?




