
El partido de Ione Belarra utiliza su acuerdo con ERC como baza negociadora mientras persiste el bloqueo en la configuración de las listas de unidad de la izquierda
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Podemos y el Frente Amplio negocian una candidatura de unidad para las próximas elecciones. Existen tensiones sobre quién debe encabezar la lista y el nivel de integración de Podemos en la alianza.
Podemos se siente más fuerte después de su acuerdo de colaboración electoral con ERC y por el que Gabriel Rufián hará campaña en el resto de España por los morados. Así que el partido que lidera Ione Belarra se enroca en su exigencia de situar a Irene Montero como candidata de la lista de unidad de las izquierdas en sus negociaciones con el Frente Amplio. Algo que los partidos que conforman la alianza no aceptan porque quieren a Ada Colau.
Para Podemos, Rufián y Montero forman "el equipo titular" en las elecciones que "puede salir a ganar este partido" a PP y Vox. Ésta es una afirmación que desmerece la opción de Colau como referente, que es la apuesta firme que ayer blindaron los cuatro partidos que conforman por ahora el Frente Amplio (IU, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar).
Por tanto, el choque es evidente. El principal escollo de las negociaciones entre los dos sectores de la izquierda alternativa está en quién encabeza la candidatura de unidad y qué papel juega cada uno en ella. Podemos quiere liderar porque también ambiciona marcar la línea a seguir, que es diferente en la manera de relacionarse con el PSOE.
Por su parte, Frente Amplio reivindica que el candidato tiene que salir del consenso de los partidos y quien lo reúne es Colau. Ella todavía no ha confirmado que acepta ese papel. La ex alcaldesa de Barcelona viene vinculando ese cargo con la entrada de Podemos en la alianza, por eso que diga o no que asume dar ese paso aun sin esperar a los morados sería relevante. Por lo pronto, su compañero Gerardo Pisarello, muy cercano a ella, ha evitado por tres veces asegurar hoy si Colau ha aceptado la petición del Frente Amplio.
Podemos insiste en que Rufián y Montero son sus bazas electorales. "A mí me parece que el tándem Gabriel Rufián e Irene Montero es el mejor equipo para hacer lo que hay que hacer, para volver a poner a la izquierda un pie, para que realmente seamos capaces de frenar a la extrema derecha y avanzar en derechos", ha defendido Belarra, ignorando por completo la vía Colau, en una rueda de prensa en el Congreso.
Con diferentes enfoques de objetivos y proyectos, la batalla crucial se está librando por las sillas. O sea, por los puestos en las listas electorales. Podemos utiliza ahora la carta de Rufián como órdago para que acepten a Montero como líder, esgrimiendo que la figura favorita por los votantes de izquierdas la quiere a ella y hará campaña por ella.
La situación está muy enredada entre Podemos y el Frente Amplio, a pesar de que ambas partes reconocen que hay conversaciones para buscar un acuerdo de unidad y que mutuamente se lancen el mensaje de que es lo que espera la gente en la calle.
Los morados insisten en dialogar no con el Frente Amplio como bloque sino individualmente con los partidos que lo conforman. Por eso mismo, Irene Montero ha descartado hoy una "integración" de Podemos dentro del Frente Amplio y de sus dinámicas, ya que sólo se contempla la hipótesis de una colaboración electoral. Eso, desde luego, no sería un problema para pactar. Sólo da cuenta del nivel de implicación de la colaboración.
Es cierto que hay grandes diferencias como el proyecto por el cual se pacta, y por lo que Podemos no querría una integración. Frente Amplio trabaja por construir un proyecto de unidad que sea estable en el tiempo y en el que las organizaciones se relaciones de manera más igualitaria e institucionalizando su relación a través de una dirección conjunta (como una mesa de partidos) donde se decida también por consenso o, si no hay acuerdo, a través de unos cauces democráticos (votaciones) que mueven a todos en bloque.
Por otra parte, hay consecuencias del pacto entre Podemos y ERC que han puesto más difíciles las cosas. Comunes rechaza integrarse en las listas electorales de ERC y, por tanto, se producirá competición electoral entre ambas candidaturas.
La situación es sumamente extraña. Para Podemos su referencia oficial en Cataluña va ser ERC y hará campaña por el partido independentista. Pero si la formación morada pacta con el Frente Amplio, Comunes sería aliado y al mismo tiempo rival. Y si Colau acabase siendo candidata desde Barcelona y no desde Madrid la confusión alcanzaría cotas inéditas.
Pisarello, de Comunes, ha abierto este martes la puerta a buscar una colaboración con ERC que llevara incluso "mirar provincia a provincia" para que la izquierda tenga el mejor resultado posible. Esto implicaría que los Comunes se retiraran de algunas circunscripciones de Cataluña donde tienen menos opciones para, así, maximizar los resultados.
Hablando en general sobre Podemos y la izquierda, el portavoz de Comunes ha señalado que hay que buscar la "generosidad" y el "pragmatismo" y ha asegurado que se está trabajando en esa dirección, poniendo énfasis en los que les "une" y no en lo que les "diferencia". "Si hay voluntad de hacer los acuerdos, se pueden conseguir", ha dicho.
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Continuación de las negociaciones individuales entre Podemos y los partidos del Frente Amplio.
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