La vigésimo primera edición del Campeonato Mundial Pokémon reúne a cerca de 50.000 visitantes en California, consolidando un imperio transmedia que batió récords de ventas.
Cerca de 50.000 aficionados se han congregado en San Francisco para celebrar el trigésimo aniversario y el Campeonato Mundial Pokémon, un fenómeno transmedia que alcanzó ventas netas récord de 3.340 millones de dólares.
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La franquicia Pokémon nació en 1996 para la consola Game Boy de Nintendo y celebra su 30.º aniversario.
Para acceder al Campeonato Mundial Pokémon es necesario pasar por debajo de una reproducción del emblemático Golden Gate. En una de las torres de esta réplica del puente de San Francisco se alza un Charizard que lanza fuego por la boca; en la otra, un fiero Incineroar alza su garra. Menos agresivos son los dos Pikachu que se sitúan sobre la plataforma, uno va vestido de astronauta y el otro lleva una corona de rey. Esta es la estampa que recibe a los cerca de 50.000 visitantes que este fin de semana han viajado hasta la ciudad californiana para participar de la gran cita anual de su videojuego favorito, ese mismo del que este año se celebra su 30.º aniversario. En efecto, el adorable ratón amarillo ya es treintañero, y para nada atraviesa una crisis por eso de cumplir años: durante el último año fiscal, The Pokémon Company registró unas ventas netas récord de 3.340 millones de dólares.
La vigésimo primera edición de los llamados Pokémon World Championship es la demostración de que esta franquicia nacida en 1996, en la icónica consola Game Boy de Nintendo, sigue disfrutando de un éxito arrollador 30 años después. Empezó siendo un humilde videojuego, pero ha acabado dando lugar a todo un universo transmedia que apasiona a millones de aficionados. Si bien a todos les une el mismo deseo de compartir, combatir y coleccionar las más de 1.000 criaturas que conforman el mundo de Pokémon, no es un único motivo el que, según su comunidad, explica la enorme popularidad de la marca.
“Algo muy bello del juego es que hay muchos Pokémon diferentes y cada jugador puede encontrar su compañero perfecto”, explica Juki, una creadora de contenido alemana que confiesa ser fan de la saga desde muy pequeña y que nació el año en que los primeros cartuchos de Pokémon llegaron a las tiendas niponas. “Lanzan productos atractivos para los más pequeños y para los adultos, no creo que ninguna otra franquicia lo consiga”, añade esta aficionada que esconde en su bolso un pequeño peluche de su Pokémon favorito, el forzudo Machoke.
Matthew y Ryan son una popular pareja de influencers del Reino Unido que recorren los enormes pabellones del Moscone Center de San Francisco con unas llamativas diademas de Pikachu. No tienen ninguna duda al explicar el principal factor en la celebridad de Pokémon: la nostalgia. “Es una saga que nos ha acompañado desde muy pequeños y con la que hemos crecido”, afirma Matthew. “Ahora que tenemos un hijo pequeño, nos encanta compartir esta afición con él”, añade. No son los únicos que aluden a esa añoranza del pasado. Sam, un efusivo aficionado francés de 26 años, también alude a los días en que su principal preocupación era conseguir completar la Pokédex, la herramienta del mundo Pokémon que registra información sobre las distintas especies del juego. “Es parte de mi infancia, y cada vez que veo algo de Pokémon me trae muchos recuerdos”, sostiene.
Hablando de completar la Pokédex, uno de los motivos a los que siempre se atribuye el éxito de la franquicia es su factor coleccionable. Así lo destaca la actriz y cantante estadounidense Loren: “Que sus personajes sean tan coleccionables e icónicos hace que sea un juego que trasciende generaciones”. Su compañera y también actriz, Brandie, no se olvida de la importancia que desde siempre ha tenido la serie de animación y el popularísimo juego de cartas coleccionable: “El anime ha tenido un papel fundamental porque es fácil de seguir hasta para los más pequeños, y tampoco hay que olvidar el juego de cartas, que además de fomentar el coleccionismo tuvo un enorme resurgimiento después de la covid”.
Recorriendo el centro de convenciones es fácil advertir la enorme popularidad que ha adquirido el juego de cartas, más conocido como Pokémon Trading Card Game. Es algo que conoce bien la barcelonesa Natalia Rubio, una de sus entrenadoras oficiales. “De pequeña, me aficioné a las cartas de Pokémon que solía comprar en las tiendas de la zona de Arc de Triomf; fue allí donde descubrí que podía dedicarme a ello”, explica. “Durante diez años estuve ayudando como entrenadora en tiendas y torneos locales y, finalmente, acabé trabajando en Mundiales”, explica con el orgullo de haber cumplido un sueño.
Pokémon es nostalgia, coleccionismo y competición, pero también es cantidades ingentes de marketing. Solo hay que ver a los aficionados cargando con bolsas llenas de figuritas, ropa y todo tipo de artículos, como Pablo y Carlos, dos fans de Guatemala que no se pierden ni un evento. “He visitado ocho mundiales y uno de los motivos por los que me encantan es que cada edición tiene una temática diferente según la ciudad”, afirma el primero. Teniendo unos fans tan ávidos por comprar todo tipo de material, es fácil entender por qué hay estudios que apuntan que Pokémon es una de las franquicias de entretenimiento que más dinero factura, a la altura –o incluso por encima– de licencias tan populares como Mickey Mouse, Star Wars o Harry Potter. A juzgar por lo que se ha visto este fin de semana en San Francisco, Pikachu tiene cuerda para rato.
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