De la Espriella convierte Colombia en el mayor país latinoamericano con embajada en Jerusalén
El presidente Abelardo de la Espriella consuma el rápido cambio diplomático y aleja al país de la postura de su predecesor, Gustavo Petro
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Colombia se convierte en el mayor país de América Latina con embajada en Jerusalén, tras una decisión del presidente Abelardo de la Espriella que rompe el consenso internacional y revoca la política de Gustavo Petro.
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El anterior presidente colombiano, Gustavo Petro, rompió relaciones diplomáticas con Israel en mayo de 2024 por la masacre en Gaza.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha dado el paso de mayor calado internacional en su giro exprés de 180 grados respecto a las políticas de su predecesor, Gustavo Petro, frente el conflicto de Oriente Próximo. Este miércoles, ha convertido a Colombia en el segundo país más importante del mundo (tras Estados Unidos) y en el mayor de América Latina con embajada en Jerusalén. “Es un evento histórico”, ha dicho el ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, en el acto de inauguración de la embajada, que consolida el “enorme logro político” de Israel al duplicar (de cinco a diez) desde 2024 el número de países que han decidido establecerla en la ciudad.
De hecho, el presidente colombiano ha materializado a toda prisa lo que otro estrecho aliado del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el presidente argentino Javier Milei, ha prometido en repetidas ocasiones, pero lleva dos años sin cumplir.
En los dos meses que lleva en el poder, De la Espriella se ha apresurado además en reestablecer el acuerdo de libre comercio y las relaciones diplomáticas —que Petro rompió en mayo de 2024 por la masacre en Gaza— y a reconocer la soberanía de Israel sobre el territorio sirio ocupado de los Altos del Golán.
Las implicaciones de la decisión de Bogotá no son menores: Aunque Israel ha elegido Jerusalén como su capital, casi todos los Estados del mundo tienen sus embajadas en Tel Aviv o alrededores, a fin de no predeterminar el estatus de la ciudad, que israelíes y palestinos consideran su capital y que fue un punto clave de debate en los anteriores diálogos de paz. Bogotá se sale así del consenso internacional y reconoce implícitamente la posición de Israel, que la llama a Jerusalén su capital “eterna e indivisible”.
Es, además, con unos 44 millones de habitantes, el país más relevante, política, económica y diplomáticamente hablando, con embajada en Jerusalén desde 2018, cuando Estados Unidos la trasladó desde Tel Aviv, durante la primera legislatura de Donald Trump. De los otros ocho Estados que han tomado la misma medida, tres son también de América Latina (Guatemala, Honduras y Paraguay) y otros tres del Pacífico Sur: Fiji, Nauru y Papua Nueva Guinea. Los dos restantes tienen solo reconocimiento parcial: Kosovo (en torno a la mitad de países) y Somalilandia, cuya independencia solo reconoce Israel en todo el mundo y que inauguró en junio la embajada.
En su discurso, el jefe de la diplomacia israelí ha calificado a Colombia de “país hermano y socio estratégico” y ha mostrado su alegre sorpresa por la celeridad con la que De la Espriella ha cumplido la promesa que le hizo cuando se reunieron en Buenos Aires en noviembre de 2025, nueve meses antes de ganar las elecciones, según ha relatado. “Me dijo: ‘En cuanto sea elegido, con la ayuda de Dios, llevaré la embajada a Jerusalén”.
Tras las loas a los lazos bilaterales, tanto Saar como el alcalde de Jerusalén, Moshe Lion, han abundado en el claro significado político de la decisión. Lion ha agradecido a Bogotá su “paso importante y valiente” que “manda un mensaje claro que refuerza el estatus de Jerusalén como capital de Israel”. “Cada nueva embajada conecta su destino a Jerusalén y da un paso más para reforzar su estatus”, ha añadido.
El ministro ha señalado, por su parte, que el siguiente —y undécimo— será la República Democrática del Congo. “Y sé también cuál será el duodécimo, pero no puedo decirlo”, ha agregado. Saar ha recalcado que Jerusalén “siempre será la capital de Israel y del pueblo judío”, porque “no hay dos jerusalenes”, en referencia a la demanda palestina de tener un Estado propio, con la parte oriental de la ciudad como capital. Israel la ocupa militarmente desde la Guerra de los Seis Días de 1967 y se la anexionó en los ochenta, aunque la comunidad internacional no reconoció la decisión.
La nueva embajadora colombiana, Tania Gilinski, también ha hablado de “día histórico” y presentado Jerusalén como “la capital de Israel, del rey David, del rey Salomón, del rey Ezequías y de muchos otros reyes bíblicos”. Gilinski ha aplaudido a los empresarios colombianos que “continuaron trabajando” y a los jóvenes israelíes que siguieron viajando a Colombia (un destino habitual, sobre todo tras el servicio militar obligatorio) después de que Petro rompiera las relaciones bilaterales y, luego, en 2025, expulsase a los últimos diplomáticos. “Se negaron a permitir que la política destruyera lo que era real”, alabó la embajadora, que toma el cargo que su padre, Isaac Gilinski Sragowicz, ocupó entre 2009 y 2012.
Un viraje veloz
Más que pasos, el nuevo presidente colombiano viene dando grandes zancadas para deshacer a toda velocidad el legado de Petro. Ha retomado las exportaciones de carbón y retirado al país de la causa por genocidio contra Israel en el Tribunal de la Haya. La presentó Sudáfrica y Petro adhirió formalmente a su país. Además, la delegación colombiana en la ONU fue en septiembre de las pocas que se quedó en la sala durante el discurso del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ante la Asamblea General. En breve, está prevista además la retirada de la necesidad mutua de visado y que una delegación oficial del Gobierno colombiano visite Israel para poner en marcha una Comisión Económica Binacional.
No es de extrañar, por ello, que el ministro de Exteriores de Colombia, Omar Bula, se desplazase ex profeso para el evento de este miércoles. Bula hizo un discurso más sobrio y diplomático en el que destacó la “seguridad” como “prioridad fundamental para los dos pueblos”.
“Colombia enfrenta amenazas derivadas del terrorismo, del narcotráfico, de la delincuencia transnacional organizada que afectan a nuestras comunidades, nuestras instituciones y nuestro desarrollo. Hacer frente a estas amenazas requiere capacidades nacionales sólidas y una cooperación internacional eficaz. En este esfuerzo, Israel es un socio estratégico. Siempre lo ha sido y de ahora en adelante lo será con aún más ahínco y fuerza”, ha señalado el ministro. Israel es uno de los grandes proveedores de armas de Colombia desde hace casi medio siglo y sus tropas han impartido allí formación en técnicas de contraterrorismo a sus fuerzas especiales.
El acto, lleno de referencias bíblicas por los representantes de ambos países, comenzó con los ministros de Exteriores desvelando la placa frente a la Embajada, ubicada en un edificio histórico promovido por un constructor palestino hace un siglo, durante el Protectorado británico, antes de la creación del Estado de Israel en 1948.
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