El auge de AfD amenaza la capacidad de Alemania para atraer la mano de obra que necesita
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Alemania necesita más trabajadores extranjeros para compensar el envejecimiento poblacional, pero el auge de AfD, que ganó en Sajonia-Anhalt y podría formar gobierno, promueve el retorno de alemanes nativos en lugar de la inmigración, lo que expertos advierten podría agravar el déficit laboral, especialmente en sectores como salud, logística y educación, y afectar la reputación del país como destino para inversión y talento internacional.
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Why It Matters
Alemania enfrenta un déficit estructural de trabajadores debido al envejecimiento poblacional y baja natalidad, lo que ha generado una creciente dependencia de la inmigración cualificada para mantener su fuerza laboral y competitividad económica.
Alemania necesita cada vez más trabajadores extranjeros para compensar el envejecimiento de su población, pero el auge del partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) en todo el país y su entrada, por primera vez, en un Gobierno regional tras su victoria en las elecciones de Sajonia-Anhalt pueden dificultar los esfuerzos para atraer a personal cualificado de otros países. Faltan manos para desarrollar la actividad económica del país, pero el partido ultra rechaza que provengan de otros lugares.
De acuerdo con su programa electoral regional, AfD fomenta el retorno de alemanes a Sajonia-Anhalt para hacer frente a esta escasez de trabajadores, que se cifra actualmente en un déficit de casi 14.000 en este Estado del este y que se prevé que aumente hasta los 32.000 para el año 2031, según un estudio del Instituto Leibniz de Investigación Económica de Halle IWH. Hasta antes de la caída del Muro, Sajonia-Anhalt tenía una población ligeramente por encima de los tres millones. En los últimos diez años ha perdido cerca de 130.000 habitantes hasta situarse en los 2,1 millones de personas. Es en ese escaso margen donde AfD aspira a captar población autóctona que regrese al territorio.
Para potenciar la vuelta de alemanes, AfD —obtuvo un 43,8% de los votos en las elecciones del pasado 6 de septiembre en esta región— quiere ofrecer primas económicas y ayudas para encontrar vivienda o plazas en guarderías. Pero los economistas dudan de que estas medidas funcionen. Desde el IWH alertan de que una política contraria a la inmigración podría aumentar el déficit de trabajadores en este Estado hasta los 46.000 hacia el final de la nueva legislatura en el caso de que AfD logre finalmente formar Gobierno. Ese Ejecutivo se da por sentado después de la reciente elección de Tobias Rausch como el primer presidente de extrema derecha de un parlamento alemán desde el nazismo. Además, hay que tener en cuenta que no solo los extranjeros serían reacios a instalarse en esta zona, sino también los propios alemanes contrarios a AfD y preocupados por el auge de la extrema derecha.
“Una política xenófoba agravaría considerablemente la escasez de mano de obra en Sajonia-Anhalt”, afirma el presidente del IWH, Reint Gropp, en el estudio. “Sajonia-Anhalt tiene una de las estructuras laborales más envejecidas de Alemania: si los políticos fomentan el rechazo a la inmigración, miles de puestos de trabajo adicionales quedarán sin cubrir. El Estado perdería notablemente en bienestar”, alerta. La falta de mano de obra sería más difícil de suplir en sectores como la elaboración de alimentos, la hostelería, la ingeniería civil, la logística, la medicina y la odontología. Por ejemplo, uno de cada cinco médicos de Sajonia-Anhalt es extranjero.
No solo ese territorio necesita mano de obra cualificada; también el resto del país. El envejecimiento de la población, la baja natalidad y la jubilación de la generación del baby boom suponen un enorme desafío. Según un reciente estudio publicado por el Instituto de Economía Alemana IW, en el mercado laboral alemán podrían faltar, a nivel nacional, alrededor de 723.000 trabajadores cualificados de aquí a 2029, lo que supone casi el doble que en 2025. El déficit más importante podría darse entre el personal de ventas, seguido de los sectores del cuidado y la educación infantil, trabajo social y pedagogía social, así como la asistencia sanitaria y enfermería.
“Actualmente, estamos perdiendo entre 430.000 y 440.000 personas en edad de trabajar al año debido al cambio demográfico y eso significa que, si queremos mantener constante la oferta de mano de obra, necesitaríamos una inmigración neta de esa magnitud, es decir, de unas 430.000 personas”, explica por teléfono Herbert Brücker, catedrático de la Universidad Humboldt de Berlín y director del área Migración, integración e investigación sobre el mercado laboral internacional en el reputado centro científico IAB. En lugar de una política migratoria restrictiva como defiende AfD, Alemania necesitaría una “captación selectiva de mano de obra y la liberalización de la inmigración laboral”. Medidas como incentivar que las personas mayores trabajen más allá de la jubilación o reducir la alta tasa de trabajo a tiempo parcial, además de resultar complicadas, no compensarían el gran agujero del cambio demográfico, según el experto.
También se echaría por tierra “la buena reputación que tenía Alemania hasta ahora” como lugar de trabajo, algo que ya estaba de capa caída debido a la crisis económica. “Pero si el clima político se endurece ahora con respecto a la inmigración, el atractivo de Alemania disminuirá más”, alerta el experto. Puede que los extranjeros que ya estén en el país no lo abandonen, pero “las personas que ahora se plantean emigrar estarán menos dispuestas a venir”. Aunque, como señala Brücker, las alternativas tampoco son muy atractivas, porque, “al fin y al cabo, tenemos partidos populistas de derecha prácticamente en todas partes”, pero Alemania ha sido durante mucho tiempo “uno de los pocos países” en cuya estabilidad se podía confiar. Actualmente, AfD se sitúa en primera posición en los sondeos de intención de voto a nivel federal con un 30% de apoyo, seguida por los conservadores con un 18,5%, según los datos más recientes de la encuesta elaborada por INSA. En las elecciones generales del pasado año, AfD fue el segundo partido más votado con un 20,8% de los votos, por detrás de la CDU (22,6%).
De la misma manera lo ve el economista Wido Geis-Thöne, experto en cuestiones migratorias del instituto económico IW. “Actualmente, en Alemania nos encontramos en una crisis industrial bastante grave. Aún no sabemos cómo vamos a salir de ella. Además, aún no sabemos si, debido a la IA, los procesos de producción que hasta ahora realizaban personas podrían ser asumidos por máquinas. Pero, a grandes rasgos, para que la economía alemana siga creciendo se seguirá necesitando a los trabajadores extranjeros”, analiza por teléfono desde su oficina.
En las elecciones regionales de septiembre en Mecklemburgo-Pomerania Occidental —donde AfD fue el partido más votado con un 38,2 %— y en Berlín —donde fue el tercero con una subida de más de siete puntos porcentuales hasta el 16,3 %— el partido defendió también una postura antiinmigración y apostó por aumentar la natalidad de las familias alemanas, algo que Geis-Thöne considera insuficiente, ya que aunque se incrementara la natalidad, “esos niños no llegarían al mercado laboral hasta dentro de 20 o 25 años”.
En su opinión, “resulta totalmente contraproducente endurecer las políticas en este ámbito” y alerta de que AfD puede hacer aún menos interesantes algunas regiones, especialmente en el este del país, no solo si llega al Gobierno, sino también por su fuerte apoyo en la sociedad. “Votar a AfD es un factor disuasorio adicional en zonas ya de por sí poco atractivas para los inmigrantes al tratarse de zonas muy rurales y ciudades más bien pequeñas”, explica.
Asimismo, este auge de la extrema derecha supone un efecto desincentivador para las inversiones extranjeras tanto por las dudas sobre cómo hacer frente a la mano de obra como por el hecho de que “AfD es tan extremista que habría que tener en cuenta que el 70% de las leyes que apruebe el Gobierno de AfD se sometería a revisiones judiciales, por lo que el Gobierno quedaría completamente bloqueado, algo que afecta tanto a las inversiones extranjeras como nacionales”, indica Geis-Thöne. A esto se suma la inestabilidad del Gobierno de coalición de los conservadores liderados por el canciller alemán, Friedrich Merz, con los socialdemócratas. La CDU ha quedado por primera vez en su historia fuera de un parlamento regional al obtener solo un 4,9% de los votos en Mecklemburgo-Pomerania Occidental.
Grandes empresarios como el presidente de la energética RWE, Markus Krebber, ya han alertado del riesgo que supone AfD para la economía alemana. Krebber ha advertido de que “con una política aislacionista de los populistas de AfD, Alemania se vería aún más debilitada como centro económico”. También el presidente del Bundesbank alemán, Joachim Nagel, se mostró preocupado tras las elecciones en Sajonia-Anhalt. “¿Ayuda esto a atraer a inversores extranjeros a este país? Rotundamente no. Creo que se mostrarán reacios, que rehuirán hacer negocios aquí. Así que sí, estoy preocupado”, dijo. Mientras, el presidente del consejo de administración de Siemens Energy, Christian Bruch, lo calificó como “absolutamente crítico”. “Nuestra empresa y nuestros puestos de trabajo en Alemania dependen de que exportemos, de que atraigamos a Alemania a profesionales internacionales y de que los inversores extranjeros puedan confiar en la estabilidad política. Y si eso no ocurre, resulta perjudicial para Alemania como centro económico”, declaró a la agencia DPA.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
AfD formará gobierno en Sajonia-Anhalt tras su victoria electoral del 6 de septiembre.
Very likely · Within weeks
Las políticas antiinmigrantes de AfD agravarán el déficit de trabajadores en Sajonia-Anhalt, potencialmente llegando a 46.000 para el final de la legislatura.
Likely · Within months
Open Questions
- ¿Podrá AfD formar gobierno en Sajonia-Anhalt tras su victoria electoral?
- ¿Qué impacto tendrá la posible participación de AfD en gobiernos regionales sobre las políticas nacionales de inmigración?
- ¿Cómo afectará el auge de la extrema derecha a la capacidad de Alemania para atraer inversión extranjera directa?






