Mientras Francia e Italia enfrentan fuertes disturbios y tensiones sociales, España convoca elecciones en un clima de creciente descontento material.
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Europa enfrenta una ola de protestas sociales impulsada por la inflación, el coste de la energía y la vivienda. España ha convocado elecciones en medio de este clima de inestabilidad continental.
Calles incendiadas en Francia. Italia en ebullición. Alemania en alta preocupación. Válvula electoral abierta en España. Queda claro que la evolución política de la sociedad española se halla hoy fuertemente ligada a los acontecimientos internacionales. España votará después de Brasil, Israel y Estados Unidos. España acudirá a las urnas con una fuerte tensión social en países vecinos cuyo crecimiento económico apenas es de unas décimas. ¿El crecimiento del PIB ya no importa? Llamen a Emmanuel Macron y díganle que Francia cerrará el año con un crecimiento del 2,5%. A ver qué responde.
La protesta de los estudiantes franceses se extiende a otros sectores de la sociedad, y reaparece la furia de los chalecos amarillos. De nuevo, el precio de los carburantes como detonante. Fuertes disturbios en París, Lyon, Marsella, Lille, Reims, la alcaldía de Limoges devorada por las llamas... Centenares de detenidos. Explosión de ira cuando faltan seis meses para unas elecciones presidenciales posiblemente decisivas para el futuro de la Unión Europea. Tensión en la calle y también en los mercados financieros desde que la deuda pública francesa ha alcanzado el 120% del PIB, casi veintiún puntos más que en España.
Tensión social en Italia. La ciudad de Milán es un piloto que siempre avisa. Todos los crujidos de la sociedad italiana empiezan en Milán. La plaza del Duomo se convirtió ayer en campo de batalla entre manifestantes, muy jóvenes, y policías. Gritos contra la guerra y el encarecimiento de la vida, cánticos del himno de Italia y consignas contra Salvini y Meloni. Incidentes en Turín, Bolonia y Florencia. El Gobierno italiano está muy inquieto por el encarecimiento de la energía en un país que sigue siendo muy dependiente del gas, con una cuota de electricidad renovable claramente por debajo de España.
El encarecimiento de las bollette, los recibos de la luz y del gas, puede cambiar los humores de Italia de un mes para otro. Muy atenta a la evolución política de España, la primera ministra Giorgia Meloni tenía en mente la posibilidad de llevar el país a las urnas en febrero o marzo del 2027 y para ello aceleró un cambio de la ley electoral que le puede resultar favorable. (Cinco leyes electorales distintas en treinta años, una locura). Esos eran los planes, pero la escalada de la inflación en invierno puede complicar las cosas. La luz piloto de Milán se ha encendido. Y la CGIL, el principal sindicato del país, acaba de convocar una huelga general para el 20 de noviembre.
La situación de Francia es objetivamente grave, y los airbags de Alemania ya no son los de hace diez años. Mientras Estados Unidos, Rusia y China juegan al ajedrez con la guerra de Ucrania, mientras Israel se prepara para votar, mientras nos aproximamos a las cruciales elecciones de medio mandato en Estados Unidos (3 de noviembre), una ola de protesta social está recorriendo Europa. Y en ese momento, España abre las válvulas electorales.
Cuando vio la acampada en la Puerta del Sol, cuando leyó los datos de inflación de septiembre, Pedro Sánchez pensó en convocar. Junts le ayudó, sin saberlo. Casi todas las encuestas le situaban muy por debajo de la derecha y todo el Madrid DF daba por descontado que apuraría el mandato después del mal trago de Ceuta. Una vez más, Sánchez ha sorprendido con un movimiento aparentemente temerario. Mientras las calles se incendian en Francia, España abre la espita electoral.
La acampada de Sol sigue ahí, autónoma, fuera del control de los partidos convencionales de la izquierda, incluido Podemos, que busca de nuevo la radicalidad después de su ruidosa ruptura con el Frente Amplio. Para muchos jóvenes de Sol, esas son historias de otra generación. Los sindicatos Comisiones Obreras y UGT mantienen la convocatoria de huelga general para el 11 de noviembre, con el propósito de conectar la reivindicación salarial con la carestía de la vivienda. La convocatoria lleva el sello de CC.OO., organización que en sus inicios, en los años sesenta, se definía como “movimiento sociopolítico”. Personas del grupo dirigente de Comisiones han tenido un papel activo en las conversaciones para facilitar una candidatura unitaria de la izquierda al Senado, iniciativa que seguramente será contestada por algún tipo de acuerdo táctico entre PP y Vox. Vox podría no presentarse en algunas provincias para no dividir el voto de la derecha. El 29-N, la lucha entre bloques se hará explícita en las papeletas de color salmón.
La imagen del día ayer en Francia fueron las barricadas en París, el ayuntamiento de Limoges en llamas. En España, el apasionado beso de Pedro Sánchez a su esposa, Begoña Gómez, en el acto de presentación de su candidatura. El PSOE va con todo. ¿Las encuestas? Las encuestas serán móviles cual pluma al viento en las próximas semanas porque estamos ante una situación política y social con texturas nuevas. Cuando Francia entra en combustión, su radiación suele extenderse por toda Europa. Esta semana, diversas manifestaciones en Tirana, capital de Albania, han devastado varias oficinas del Estado, incluida la sede del Tribunal Supremo. Los estallidos sociales no suelen ser suaves en el pequeño y singular país balcánico de altas montañas.
Suben los precios de los productos básicos. Suben los carburantes. Suben los alquileres. Los jóvenes no ven luz en el futuro inmediato, y los empleados de distinto nivel y categoría temen los efectos de la inteligencia artificial en su trabajo.
Atemorizadas por la creciente fragilidad de su base industrial, Alemania y Francia acaban de pactar que los coches con motores de combustión puedan venderse más allá del 2035. Este pacto vendrá acompañado de medidas para intentar frenar la fuerte entrada de China en el mercado europeo del automóvil eléctrico. A partir del 2028, los vehículos que reciban ayudas públicas deberán estar ensamblados en Europa, con un 70% de los componentes fabricados en la UE.
Así en las calles como en las fábricas, así en los discursos gubernamentales como en las protestas juveniles, estamos asistiendo a un brutal aterrizaje en la base material de la sociedad. En la acampada de Sol no se habla de la filosofía de la vida como en el 2011. Las consignas son ahora muy concretas. Lenguaje duro de la nueva izquierda juvenil. Lenguaje duro de la nueva derecha juvenil. Vivienda, alquileres, pensiones, fortalecimiento de los servicios públicos o desmantelamiento de los servicios públicos. Fiscalidad fuerte o fiscalidad baja y que cada uno espabile.
Giro hacia lo material. El feminismo sigue muy vivo, pero se habla menos de feminismo. También la izquierda habla menos de feminismo. La agenda verde está quedando en un segundo plano. Ni siquiera se habla estos días de la lista más votada, tema que hace un tiempo era muy grato para el PP.
España irá a votar mientras acelera la época.
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Huelga general en Italia el 20 de noviembre.
Very likely · Within weeks

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