Los expertos analizan si la actividad sísmica actual en la provincia constituye un nuevo enjambre sísmico similar al de 2021.
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En 2021, la zona de Santa Fe, Chauchina y Atarfe experimentó un enjambre sísmico que duró ocho meses con múltiples terremotos de magnitud superior a 4.
Granada vive un periodo marcado por la sucesión de varios movimientos sísmicos, tanto en la capital como en la provincia. Desde el pasado viernes, se han registrado más de 300 terremotos, aunque la mayoría no han sido percibidos por la población. No obstante, los seísmos de mayor magnitud, de 4,8 el sábado y de 4,7 este martes, han causado algunos daños materiales y disparado las llamadas a los servicios de emergencia.
En este sentido, cobra cada vez más fuerza la posibilidad de que la región esté viviendo un nuevo enjambre sísmico, aunque los expertos consideran que es demasiado pronto para equipararlo con la serie que tuvo especial incidencia en Santa Fe, Chauchina y Atarfe en 2021.
Un enjambre sísmico es la sucesión de un conjunto de eventos sísmicos en un área específica durante un periodo de tiempo, que puede darse en el orden de días, semanas o incluso meses. En el caso del episodio de hace cinco años, se consideró un enjambre sísmico porque se registraron seis terremotos de magnitud 4 o superior sin que hubiera un terremoto principal que pudiera catalogarse como tal, según explicaba José Morales, investigador del Instituto Universitario de Investigación Andaluz de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos de la Universidad de Granada, en declaraciones a Europa Press.
El investigador establece diferencias entre el comportamiento de ambos episodios. “En este caso, lo que estamos viendo es que ha habido lo que parecen algunos premonitorios de magnitud 3,7 y luego un terremoto principal, que fue el de la madrugada del 15, con una magnitud de 4,8”, seguido de réplicas hasta ahora decrecientes, asegura Morales. No obstante, la aparición de nuevos seísmos de magnitud importante, como el de este martes, podría inclinar la balanza a favor de que se tratase de un enjambre sísmico.
En el episodio del 2021 se registraron seis terremotos de magnitud 4 o superior, por lo que los investigadores advierten de la necesidad de mantener la cautela, ya que todavía es pronto para realizar un análisis comparativo con la situación actual. La clave estará en los próximos días y en si continúan produciéndose terremotos de magnitud similar que indiquen que se trata de eventos encadenados y no de réplicas del mismo fenómeno. Según los registros, el episodio de hace cinco años se prolongó desde enero hasta agosto del mismo año, es decir, durante ocho meses de actividad.
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