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La crisis de Ceuta tensa la política nacional y complica la gestión gubernamental
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El País1 hour agoPolitics7 min readSpainView translation

La crisis de Ceuta tensa la política nacional y complica la gestión gubernamental

El Gobierno toma el control del puerto de Ceuta ante la resistencia local del PP, mientras se intensifica el debate sobre la gestión migratoria y la presión vecinal.

Quick Look

  • El Gobierno central ha intervenido por ley para habilitar espacios en el puerto de Ceuta destinados a más de 1.000 inmigrantes, superando el veto de la administración local liderada por el PP.
  • La crisis migratoria desata un fuerte enfrentamiento político a las puertas de las elecciones generales.

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Why It Matters

La crisis en Ceuta se intensificó tras la llegada de 72.000 inmigrantes, generando un choque político entre el Gobierno central y la administración local.

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La polarización y la gran batalla política camino de las elecciones generales también juega sus bazas en la crisis de Ceuta y complica la salida.

La decisión del Gobierno este sábado, por primera vez en un mes, de tomar el control por ley de la situación y desplazar a la ciudad, que estaba boicoteando un emplazamiento clave para más de 1.000 inmigrantes en el puerto, pone en primer plano un asunto que ha estado encima de la mesa desde el primer día, pero no ha tenido el foco del debate político: el choque hasta ahora en sordina entre las dos administraciones, que llevan un mes jugando al gato y al ratón con la única salida al agujero en el que se ha hundido la ciudad desde la entrada de 72.000 inmigrantes en el mayor salto de la historia: habilitar espacios para albergar a todos los que se quedaron y así empezar a filiarlos y empezar el proceso para devolverlos a Marruecos.

Óscar Puente, el ministro de Transportes, ha firmado la primera orden que directamente le quita el poder de decisión a la ciudad, que hasta ahora ha ejercido derecho de veto en cualquier espacio y, según varios ministros, ha mareado a todos los responsables. Puente tiene claro que esta era la única salida y cree que esta resistencia del Gobierno de la ciudad, liderado por el popular Juan Jesús Vivas, que en la crisis de 2021 se mostró muy colaborador con el Ejecutivo y aplaudió su trabajo y ahora le critica cada día y habla de “abandono”, es fundamental para explicar las dificultades añadidas a una gestión ya muy complicada. La Administración de Vivas calificó a última hora del sábado de “grave error” la intervención del puerto, con el argumento de que “se trata de una infraestructura crítica”. Sin embargo, el propio Vivas aceptó el puerto la semana pasada y lo aprobó en el mando único y el Consejo de Seguridad Nacional en los que participó.

“No podemos estar otro mes más discutiendo de los polideportivos al puerto, del puerto a los polideportivos. Lo de ayer [por el viernes, cuando el consejo de administración del puerto de Ceuta, dominado por personas de confianza de Vivas, votó en contra de habilitar un espacio que estaba pactado hace una semana con el presidente ceutí] es un acto de sabotaje. Si se quiere resolver esto, solo hay un camino: filiar a la gente y proceder a la expulsión. Y para eso necesitamos tenerlos en algún espacio; además, los ciudadanos nos piden que no estén por las calles”, señala el ministro, que critica que la ciudad pide soluciones, pero las boicotea cuando se tratan de implementar.

Distintos miembros del Gobierno consultados ven la mano del PP, el partido de Vivas, detrás de esta estrategia de resistencia porque creen que así intenta alargar la crisis y desgastar al Ejecutivo. Pero en la ciudad lo niegan y apelan a la presión de los vecinos, que es muy fuerte y dificulta cualquier movimiento.

Kissy Chandiramani, vicepresidenta y consejera de Hacienda de Ceuta, cree que el problema es la desesperación de los vecinos. “La gente no quiere que se instale esto cerca de su casa, se manifiestan en contra. Hay que entender a los vecinos; estamos muy presionados con la situación. La gente está desbordada. La calle llena de personas que no son de Ceuta. La gente no quiere tenerlos cerca de sus casas. Ceuta se ha convertido en un gran CETI (centro de internamiento temporal). Cualquier sitio donde vayan afecta a personas, a parques, a espacios públicos. Ceuta es muy pequeña”, explica.

Chandiramani insiste en que faltan medios para acelerar las devoluciones. “Los sindicatos dicen que la semana pasada había un ordenador, ahora 6. La delegación de Gobierno dice que son 14. Son miles de personas, la gente necesita un horizonte”.

En Interior aseguran que son muchos más, y este martes, cuando el ministro irá a Ceuta, se inaugura un centro especializado para tramitar devoluciones con capacidad para casi 400 personas. Montarlo en un mes ha sido muy complejo, porque había que habilitar un edificio y tener todos los permisos e incluso lograr que fuera ignífugo, por ejemplo, porque allí van a pasar la noche y hasta 72 horas algunos inmigrantes.

El Gobierno está muy molesto con esta actitud de Vivas y su equipo, que en su visión están calentando a la población con la idea de que faltan medios en vez de hacer como en la crisis de 2021, cuando agradecían toda la ayuda y ponían ellos mismos los espacios para resolver rápido la crisis y evitar la tensión social. Distintas fuentes del Ejecutivo hacen autocrítica en privado y admiten que se gestionó mal la crisis al principio porque cuando empezó a regresar la masa de inmigrantes -un 90%, calculan- pensaron que se volverían casi todos, y esperaron demasiado a empezar a buscarles refugio confiando en que saldrían. La propia ciudad presionaba para no albergarles para que se fueran. Pero después, insisten, cuando ya se tomaron las riendas, el gran problema ha sido la resistencia de los vecinos y la ciudad a aceptar los espacios.

El Gobierno recuerda que ha aprobado hasta 309 millones de euros para la ciudad mientras Vivas insiste en el “abandono”. “Muy bien los 300 millones pero pueden ser 300.000, que si no volvemos a la normalidad no sirve de nada”, remata la consejera de Hacienda.

“Esto es lo que nos ha pasado desde el principio”, resume un ministro. “Hemos tenido a la ciudad en contra en todo momento, volcando a la gente contra nosotros. Pero no hemos dicho nada. Vivas ha logrado ser el héroe de la ciudad echándole toda la culpa al Gobierno, al contrario de lo que hizo en 2021. Y con apoyo de Feijóo. Vivas va a por la mayoría absoluta, y Feijóo quiere estirar esto todo lo que pueda. Ni siquiera firman para que mandemos a la península a 500 menores, que aliviaría mucho la presión que tienen ellos mismos, que son responsables de los menores. Es muy evidente lo que están haciendo. Pero aún así esto se va a resolver, tenemos el poder para imponer decisiones como hemos hecho en el puerto y lo vamos a ejercer. Hay que zanjar la crisis”, sentencia. El Gobierno está muy satisfecho de los avances de este sábado, porque con la orden de Puente se ha podido ya empezar a habilitar el espacio del puerto y también hay otro ultimándose. Entre los dos son más de 2.000 plazas, y hay más en camino para que no haya nadie durmiendo en la calle.

Un presidente autonómico del PP, por el contrario, cree que el problema de fondo es político, pero por falta de visión de Sánchez, que ha perdido, explica, el olfato que tantas veces demostró para detectar el humor social. “Sánchez cree que España no existe, que es una suma de nacionalidades. Pero España sí existe. Y se ha revuelto con una crisis que toca una fibra afectiva, emocional. Cuando ves en Bilbao tantas banderas de España, cuando ves esas masas en Zaragoza, en Sevilla, en pueblos del interior, alcaldes socialistas que se suman, algo está pasando. Sánchez pensó "esto es Ceuta y no le importa a nadie". Pero no es así. En el PP estamos sorprendidos por el éxito de las manifestaciones. Y además ha apostado por Marruecos que genera mucha antipatía. Y encima no volvió de vacaciones. Está muy aislado, sin nadie que le diga, presidente, te estás equivocando. Nosotros creemos que es su final”, sentencia.

Antoni Gutiérrez Rubí, consultor político, que ha asesorado a decenas de candidatos en España y Latinoamérica, cree que esta crisis no es una más. “Esto toca el nervio identitario, se juega con la idea de la invasión del mundo árabe a España otra vez. Las imágenes son poderosas. Muchos españoles han visto por primera vez la debilidad física de la frontera. La vulnerabilidad de las fronteras es la vulnerabilidad del Gobierno”, explica. “Las crisis necesitan también gestión simbólica. Y eso ha faltado. Se han centrado en la gestión. Tampoco hubo portavocía única. Además hay un clima de nacionalismo español creciente. La cuestión es España. Y esta crisis toca ese nervio. El Gobierno necesita un discurso sobre eso”, sentencia.

Ana Salazar, presidenta de ACOP (asociación de comunicación política), ve la crisis desde Andalucía, donde se vive con mucha cercanía los problemas de Ceuta y Melilla, y está sorprendida por la sucesión de errores del Gobierno que ha apreciado, aunque tampoco considera que tenga por qué ser la puntilla definitiva. “Los gobiernos de Sánchez están acostumbrados a salir reforzados de las crisis. Es rato que patinen así. Sánchez además suele moverse muy bien en la escena internacional, y esta crisis tiene esa pata. Pero ha salido todo mal. Esta vez es el PP, y no Vox, el que ha sabido aprovechar la debilidad del Gobierno. Pero no olvidemos que hubo muchos momentos en los que el Gobierno parecía acabado y ya ni nos acordamos de esas crisis. Sánchez necesita ofrecer un horizonte de salida. Vamos a ver qué queda cuando baje el soufflé”, resume.

“La polarización añade un elemento de complejidad para gestionar esta crisis”, insiste Gutiérrez-Rubí. “Se le pone una recta final muy complicada a Sánchez si la cuestión es España, hay una corriente de fondo, pero aún tenemos que ver hasta dónde llega”, remata.

El presidente, que esta semana desclasificará en el Consejo de Ministros todo tipo de informes para demostrar que, al contrario de lo que dice la oposición, nadie vio venir un salto tan grande -sí que hubo muchas alertas de que estaban creciendo mucho las entradas a nado, pero ni de lejos se apuntó a más de 70.000 en dos días- se ha alejado un poco de Marruecos esta semana e incluso se abre ya a la posibilidad de que lo organizaran ellos. Pero insiste en que necesita pruebas porque si fuera así, se iniciaría un conflicto grave de consecuencias imprevisibles.

Puente cree que todas las movilizaciones de estos días son parecidas a las de otras veces y no cambian ningún voto. Él, como el núcleo duro de Sánchez, sigue pensando que las elecciones no se deciden en la crisis de Ceuta sino en una disyuntiva clara: “queda tiempo para las elecciones. Cuando llegue el momento, la gente tendrá que elegir entre un Gobierno con buenos datos económicos, que ha funcionado, con sus problemas, y el abismo del PP-Vox. Y yo sigo creyendo que ante el abismo, la gente dará un paso atrás”.

What to Watch

AI outlook — possibilities, not facts

  • Inauguración de un centro especializado para tramitar devoluciones en Ceuta

    Very likely · Within days

Open Questions

  • ¿Organizó Marruecos el salto masivo de inmigrantes?
  • ¿Cómo afectará esta crisis a las próximas elecciones generales?

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This article was originally published by El País.

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