
Entrevista a la astrofísica de la NASA Begoña Vila con motivo del lanzamiento del telescopio Nancy Grace Roman y el documental sobre su trayectoria.
La astrofísica española de la NASA Begoña Vila protagoniza un documental mientras el telescopio Nancy Grace Roman se lanza al espacio para buscar nuevos exoplanetas y rastrear indicios de vida.
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El telescopio Nancy Grace Roman se lanza al espacio desde Cabo Cañaveral para estudiar el universo y descubrir exoplanetas.
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Cuántos planetas existen más allá del Sistema Solar?, ¿alguno alberga vida?, ¿somos los únicos en el universo? Son preguntas que la humanidad no deja de formularse y a las que dará respuesta el telescopio Nancy Grace Roman que hoy se lanza al espacio desde Cabo Cañaveral. En el equipo que lo ha hecho posible está Begoña Vila (Vigo, 1963), la hija de un carpintero y una costurera que siendo apenas una niña miraba al cielo desde su huerta para intentar ver cómo el hombre pisaba la Luna. Ingeniera jefa de sistemas en el icónico telescopio James Webb, tras el lanzamiento la astrofísica participará también en una de las misiones más prometedoras de la Nasa, el proyecto Mundos habitables. «Estamos buscando un planeta en particular, que se pueda parecer a la Tierra», explica. Su trabajo dentro de esta investigación es el hilo conductor de Rumbo a las estrellas (Después del eclipse), un documental que rueda ahora Meteórica Cine para mostrar a través de su trayectoria la vocación y sacrificio que exigen las carreras científicas, especialmente a las mujeres.
Toda su vida mirando a las estrellas y ahora la estrella es usted, ¿cómo se siente al ser protagonista de una película?
Muy honrada y un poquito nerviosa, pero contenta de que se conozca lo que hacemos. Soy una mujer normal que ha llegado aquí con esfuerzo, y ese mensaje me parece muy bonito: si te lanzas, es posible. Cualquier inspiración que pueda dar a las nuevas generaciones, a las niñas, me hace feliz.
¿Usted no la tuvo?
No. Son carreras complicadas y yo era la única mujer en todas partes; de joven eso te cohíbe, es un hándicap. Era tímida y tenía que mentalizarme cada mañana, aunque a veces no encontrara el coraje necesario. Son cosas oscuras de las que entonces no eres consciente. Con el tiempo te acostumbras; ya no hago cuentas de quién está en la sala cuando entro, me da igual. El camino de la ciencia no es fácil, está lleno de retos, y ser mujer no debería ser uno de ellos. Creo que ahora estamos un poquito mejor, al menos somos más, pero aún estamos lejos de la igualdad.
Una piensa que para dirigir equipos en la Nasa hay que ser de sobresalientes, ¿lo fue?
Sí, lo fui. En todo, porque me encanta leer y me gustan mucho los libros de divulgación, la historia, la biología, la genética..., todo está relacionado. Pero no es necesario. Yo le digo a la gente joven: "Busca algo que te guste y hazte bueno en eso". Además, en la Nasa se necesitan todo tipo de perfiles, no sólo astrofísicos y astronautas.
¿Cómo es el camino que lleva del cielo de un pueblo de Vigo al cielo del mundo?
Muy largo. Hice la carrera, Física y Química, en la universidad de Santiago de Compostela; fue una suerte estudiar allí y guardo unos recuerdos muy bonitos. Después cursé la especialidad en el Instituto de Astrofísica de Canarias y al terminar escribí a las universidades inglesas; quería hacer allí la tesis, pero necesitaba que me ayudaran económicamente y mi familia no podía. Cinco de ellas me contestaron que sí y elegí la de Jodrell Bank, especializada en telescopios de radio, y después fui postdoctoral en la Universidad de Cardiff, donde ya estábamos investigando. Llegó un momento en que no fue fácil seguir en la universidad, trasladándose cada pocos años de una a otra, porque ya tenía a mis dos hijas y estaba embarazada del tercero. Así que nos fuimos a Canadá; acepté una oferta en una empresa privada que colaboraba con la Agencia Espacial Canadiense trabajando en varios telescopios, uno de ellos el James Webb. Y ahí comenzó. Después, la NASA quiso que trabajar directamente para ellos; decirles que sí fue una decisión muy dura porque tuve que marcharme sola a Estados Unidos.
¿Qué más le ha exigido el espacio?
Trabajar mucho, no tener miedo al cambio y no desanimarme, ser resiliente; la vida nunca va recta, pero cuando las cosas no salen como planeas, aprendes, porque te obliga a pensar de forma distinta.
¿Cómo se lleva eso con la familia?
Mal, es otro reto. Siempre quise tener hijos y son mi mayor alegría, pero el James Webb ha sido una constante en sus vidas; siempre bromean con la idea de que son cuatro hermanos en casa, ellos tres y el telescopio (ríe). He estado todo lo presente que he podido, incluso fui directora de la Asociación de Padres del colegio, pero me he perdido muchas cosas y la sensación de culpa es inevitable. Ahora ya son mayores y quiero pensar que están orgullosos de mí y que conmigo han tenido oportunidades muy especiales. Compensa un poco.
¿Tus hijos han querido seguir tu camino?
A los tres se les han dado muy bien las matemáticas y la física, pero han elegido cosas muy distintas a mi carrera profesional, es curioso. Mi hija mayor estudió Música y Ciencias; la mediana, Física Médica, orientada hacia la investigación y la biología, y el pequeño Arqueología y Antropología. Nada que ver.
¿Se vive tranquilo sabiendo que el 95% del universo está formado por energía y materia oscura?
Esos dos componentes van a determinar nuestro destino final y nadie está contento de no saber qué son, de ahí que sea una de las preguntas que quiere contestar Nancy Grace. Pero oscuro no quiere decir siniestro. Una vez sepamos qué es esa energía podremos usarla, como hemos hecho con todas las demás, con la atómica, la electromagnética, la nuclear..., aunque ahora nos parezca ciencia ficción.
El universo se expande más rápido de la cuenta, ¿pero hacia dónde?
Hacia un borde compuesto por los primeros objetos que se formaron, lo que pasa es que no sabemos qué hay allí. La fábrica del espacio y del tiempo se está acelerando e intentamos entender por qué.
¿Qué espera del telescopio Nancy Grace?
Muchas cosas, estamos todos ilusionadísimos. Es el primero con nombre de mujer, y eso también lo hace especial. Nos va a permitir conocer unos 100.000 nuevos planetas, y eso es lo que necesitamos, un muestreo muy grande, porque queremos encontrar uno en particular.
¿Estamos buscando una segunda residencia?
Sí, con Mundos habitables estudiaremos 25-30 planetas que podrían ser candidatos. Estamos buscando planetas pequeños, rocosos, no demasiado calientes, con agua y cerca de una estrella muy brillante.
¿Y cómo vamos a llegar a ellos si ya pisar Marte se nos resiste?
No lo sabemos aún, pero hasta hace poco no sabíamos volar... Hay teorías matemáticas para viajar por el espacio, pero nos falta saber cómo hacerlas. Poco a poco, así es como avanza la ciencia, dando pasitos.
La última pregunta es obligada: ¿estamos solos?
Que estemos aquí es muy especial, la posibilidad de que surja la vida es muy pequeña y ha sido muy difícil, por eso debemos cuidar mejor este planeta azul precioso, porque viendo las imágenes que llegan desde el espacio te das cuenta de lo frágil que es y de que hasta ahora no lo hemos tratado bien. Pero el universo tiene tantos miles de millones de estrellas que pienso que no estamos solos; creo que en alguna parte hay una vida parecida a la nuestra, aunque no la hayamos encontrado todavía.
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El telescopio Nancy Grace permitirá conocer unos 100.000 nuevos planetas.
Likely · Within months
El telescopio Nancy Grace Roman despegó con éxito desde Florida a bordo de un Falcon Heavy. Con un campo de visión cien veces mayor que el Hubble, el observatorio estudiará la materia y energía oscuras y buscará miles de nuevos exoplanetas desde el punto L2.

La NASA lanzó con éxito el telescopio espacial Nancy Grace Roman desde el Centro Espacial Kennedy. Con una inversión de 4.300 millones de dólares, el observatorio estudiará exoplanetas, materia oscura y energía oscura, colaborando con el Hubble y el James Webb.
La NASA lanza el telescopio Nancy Grace Roman mediante un cohete Falcon Heavy. Con un campo de visión cien veces mayor al del Hubble, la misión explorará la materia oscura, la energía oscura y buscará miles de nuevos exoplanetas desde el punto de Lagrange L2.

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