Giorgia Meloni alcanza el récord de longevidad en el Gobierno italiano
El Ejecutivo de Meloni se convierte en el más duradero de la historia de la República italiana, superando los 1.413 días de mandato.
Quick Look
- El Gobierno de Giorgia Meloni alcanza los 1.413 días en el poder, convirtiéndose en el más longevo de la historia de la República italiana.
- Tras este hito, la primera ministra inicia una estrategia para las elecciones de 2027 frente a nuevos retos internos.
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Why It Matters
El Gobierno de Meloni ha logrado una estabilidad inusual en la historia política italiana reciente. Este hito se celebra en un contexto de presión por parte de nuevos actores políticos a su derecha.
Un récord batido y una empresa todavía por completar: seguir gobernando. Este viernes, el Ejecutivo de Giorgia Meloni se convierte en el más longevo de la historia de la República italiana. Son 1.413 días consecutivos en el poder, uno más que el segundo Gobierno de Silvio Berlusconi, rompiendo con una tradición de inestabilidad casi atávica.
Superada la celebración, que será convenientemente enfatizada, la primera ministra comenzará una travesía de resultado mucho menos seguro: ganar las elecciones del 2027. El objetivo ya no se lo disputa únicamente una oposición que, a diferencia del 2022, trabaja para presentarse unida, sino también alguien situado a su derecha. El exgeneral Roberto Vannacci reivindica representar la “derecha pura” y su Futuro Nacional ya ha superado en los sondeos a los dos socios de Meloni, Forza Italia y la Liga. El Financial Times lo acaba de presentar como el posible “caballo de Troya” de la influencia rusa en Italia.
Desde el día en que llegó al palacio Chigi, recibida con elegancia y cordialidad por Mario Draghi, Giorgia Meloni tenía una fecha marcada en el calendario: el 4 de septiembre del 2026. La euforia por la llegada a la sede del Gobierno de una líder con una historia en la extrema derecha estaba acompañada por una obsesión: “desmentir todos los pronósticos”, como dijo en su primer discurso ante el Parlamento al solicitar la confianza.
Es el mito, alimentado por ella misma, de la “underdog”, la desvalida que parte con todas las de perder y acaba imponiéndose contra todos. Primero por ser mujer y después por proceder de una comunidad política que, por su línea de continuidad histórica con el fascismo y particularmente con la República de Saló, vivió durante décadas en los márgenes de la política italiana, al menos hasta que Silvio Berlusconi la legitimó e incorporó a su coalición en 1994.
“Durará poco”, pronosticaban entonces muchos comentaristas, incluidos algunos conservadores. Quizá también por el placer de desmentirlos, Meloni ha llegado hasta aquí con un equipo sorprendentemente estable y sin las crisis de Gobierno que tradicionalmente han marcado la política italiana. Para conseguirlo ha sacrificado muchas cosas en el altar de la estabilidad, entre ellas buena parte de las reformas prometidas, y ha evitado durante largos periodos sustituir incluso a ministros de los que, según personas de su entorno, se quejaba en privado.
En conversación con La Vanguardia el pasado octubre, cuando su Ejecutivo acababa de convertirse en el tercero más longevo de la República, Meloni explicó así su filosofía: “La estabilidad trae consigo muchas otras innovaciones. Permite una estrategia de desarrollo continuada, relaciones internacionales sólidas y decisiones valientes, porque demuestra que la estabilidad solo se consigue con verdaderas mayorías y no con pactos improvisados por intereses de partido”. Y, sin embargo, desde entonces algo ha cambiado. Sobre todo su relación con Donald Trump, que ha pasado de la sintonía casi exhibida de los primeros meses a un evidente enfriamiento y varios desencuentros públicos.
Sus críticos responden que el precio pagado por esa estabilidad ha sido elevado. Las grandes reformas han avanzado poco. Las cuentas públicas están bajo control, para satisfacción de Bruselas, pero el crecimiento sigue siendo muy modesto y los salarios reales continúan perdiendo terreno. En términos más generales, reprochan al Gobierno un escaso dinamismo político.
No es casual que uno de los ensayos más interesantes publicados sobre Meloni se titule La marcia sul posto (La marcha sin moverse), del periodista de Il Post Valerio Valentini. El título juega deliberadamente con la Marcha sobre Roma de Mussolini del 28 de octubre de 1922 para describir el aspecto más inmóvil, casi democristiano, de la primera ministra: una dirigente llegada al poder prometiendo una revolución conservadora que ha acabado haciendo de la conservación del poder uno de sus principales logros.
La celebración tendrá lugar en Bari, capital de Apulia y símbolo de uno de los territorios donde la derecha sigue teniendo más dificultades para penetrar. En las últimas elecciones regionales, el progresista Antonio Decaro obtuvo casi el 64% de los votos frente al 35% del candidato del centroderecha, una diferencia cercana a los 29 puntos.
Hermanos de Italia ha movilizado al partido para convertir la cita de Bari en una demostración de fuerza. Bajo el lema “El Gobierno más estable, una Italia más fuerte”, los organizadores esperan reunir hasta 10.000 simpatizantes, transportados también en autocares desde distintos puntos del país. El momento central será el discurso de Meloni, que reivindicará los resultados de estos cuatro años y podría anunciar nuevas medidas sobre seguridad, uno de los terrenos en los que ella misma ha reconocido dificultades.
El mensaje político será bastante transparente: “Dadme otros cinco años”. Es decir, el inicio, ni siquiera demasiado disimulado, de una larguísima campaña electoral que terminará en el 2027.
Meloni siempre ha considerado el récord como un punto de inflexión. Por eso también dentro de su partido se preguntan qué ocurrirá ahora. Quienes frecuentan las habitaciones donde se diseña la estrategia de la primera ministra anticipan una Meloni mucho más presente y una comunicación más decidida, menos condicionada por la prudencia que el cargo le impuso al llegar al Gobierno. El reciente pulso con Pedro Sánchez por la suspensión de Schengen puede considerarse un aperitivo.
“Ahora la prioridad es no canibalizar a nuestros aliados”, reconoce a La Vanguardia un dirigente muy próximo a la primera ministra. El problema es que la principal amenaza llega ahora desde todavía más a la derecha. Vannacci, el exgeneral que no rehúye referencias al fascismo, ha superado ampliamente en los sondeos a los socios de coalición de Meloni, la Liga y Forza Italia, y empieza a quitar votos directamente a Hermanos de Italia.
¿Cómo detenerlo? En estos días se estudian fórmulas para modificar la ley electoral y reducir el riesgo de que Vannacci fracture el bloque conservador. Algunos dirigentes de Hermanos de Italia empiezan incluso a contemplar otra posibilidad: incorporar Futuro Nacional a la coalición.
Pero ¿a qué precio? Quizá el de hacer mucho más difícil que un récord como el que Meloni celebra este viernes pueda volver a repetirse.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Meloni intensificará su comunicación política de cara a las elecciones de 2027.
Likely · Within months
Open Questions
- ¿Cómo afectará la posible incorporación de Futuro Nacional a la coalición?
- ¿Qué medidas concretas anunciará Meloni en Bari?



